Restaurante, bar musical, Coco LocoRestaurante, bar musical, Coco Loco

Una historia de determinación: cómo un joven cubano busco y encontró una vida que el comunismo les niega a los cubanos en su patria.

La historia de Lázaro es una inspiración.

Nacido en Cuba, Lázaro creció bajo el régimen comunista de Fidel Castro, donde las oportunidades eran escasas. Sin embargo, Lázaro tenía un sueño: salir de Cuba y labrarse su propio camino como emprendedor.

A los 23 años, Lázaro finalmente se escapó de Cuba y emigró a Francia. Sin dinero ni contactos, tuvo que empezar desde cero. Primero trabajó como vigilante en Lyon, poco después recomendado por sus compañeros se marchó a trabajar de vigilante también en Cannes.

Lázaro tenía una visión:

Quería abrir su propio negocio de ambiente cubano y servir comida cubana. Para muchos cubanos su patria la llevan en el alma, pero el comunismo atroz les hace huir, el hambre, la miseria y el despotismo con los que son tratados les hace abandonar la patria.

Trabajando días y noches, ahorró cada centavo que pudo. Después de un año, tenía suficiente para alquilar un pequeño espacio. Así nació «Coco Loco», un restaurante de comida cubana en la ciudad de Cannes. Gracias a la pericia emprendedora y culinaria de Lázaro, Coco Loco se convirtió en un éxito instantáneo.

Su determinación y arduo trabajo inspiran a todos.

“En Cuba no tenía esperanzas ni futuro,” dice Lázaro. “Pero me di cuenta de que en un país libre, con oportunidades, podía labrarme mi propio camino. Así que nunca me rendí. A los que vienen detrás de mí, les digo que nunca abandonen sus sueños. Si yo pude, ¡ustedes también pueden!”

La historia de Lázaro demuestra que con voluntad de hierro, visión y determinación, se pueden lograr grandes cosas. Es una lección de inspiración para cualquiera que tenga sueños ambiciosos. Lázaro es la prueba viviente del espíritu emprendedor. Su vida simboliza lo que la libertad y el capitalismo pueden lograr.

Sinflicto, estuvo allí y conoció a Lázaro, por eso esta historia hoy, creo que es digna de mención. Mi firma quedó allí. Por supuesto, si pasáis por Cannes, no dudéis en pasar por allí y estampar vuestra firma en cualquier huequito libre que quede.

por alfy